Cumpleaños en el bloque: memoria y cotidianidad

Las gestoras culturales Clara Ajenjo, Roser Colomar y Valeria Reyes desarrollan el proyecto Cumpleaños en el bloque, centrado en la memoria de los edificios de viviendas, y buscan las pequeñas historias de sus habitantes para crear un gran archivo en torno a lo particular en relación con la historia de la ciudad.

El proyecto consiste en la recuperación de la microhistoria del edificio —si es antiguo y céntrico, mejor—, a través de cualquier tipo de materiales que los vecinos deseen aportar, para la creación de gran un archivo digital. Además, como colofón de la recogida de materiales, se celebra una fiesta con todo el vecindario.

Así, nacen diferentes intercambios entre los participantes, que puede ser cualquiera y con el grado de implicación que desee. En primer lugar, se produce un trueque virtual, con los documentos que cada vecino desee aportar, más o menos personales, desde fotografías y testimonios, hasta recetas de cocina, planos y facturas. En este espacio en línea se contextualizarán los diferentes materiales para la creación de un gran archivo comunitario, que será accesible para todo el mundo. En segundo lugar, los vecinos tienen la oportunidad de conocerse y estrechar sus lazos gracias a la fiesta que los une, la cual tendrá un fuerte componente cultural y gastronómico. Estas nuevas relaciones llevarán a nuevos nexos en los espacios comunes, tanto en la ciudad en general, como en el bloque en particular.

La idea de este proyecto es recuperar la memoria de edificios en cualquier lugar del mundo a partir de la cotidianidad de sus habitantes —propietarios o inquilinos, jóvenes o mayores, de cualquier procedencia—, quienes van moldeando la identidad del inmueble con el paso de los años. Sus pequeñas historias se reflejan en los aspectos políticos, sociales y culturales que los afecten directamente, como la gentrificación.

El primer cumpleaños se celebrará el siete de junio de este año, en el madrileño barrio de La Latina. El edificio centenario —en realidad, un año más viejo, porque se construyó en 1914— se encuentra en el número dos de la calle Rodrigo de Guevara. Se trata de un edificio de cinco plantas y treinta viviendas de cual no hay documentación original en el archivo de la Villa. Esto lo hace aún más interesante, porque el único archivo lo compondrá el que creen los vecinos a partir de sus pequeñas e importantísimas historias.

Espacios silentes

Patricia Martín Rivas

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