Vestiario-Manifiesto

¿Qué es Vestiario?

Vestiario se define como un espacio polivalente, multidisciplinar, polifacético, auto-gestionado y auto-sugestionado, auto-insuflado. Auto-stop. Una Bestia bipolar dentro de un Vestuario infinito, domado por un conjunto de entes con cuerpos vivos, con V. Con más o menos pecho. Vestiario es un animal habitado, que cambia de piel y tacto según sople el viento dentro.

Este animal de tela, aglomerado, cemento y suelo rojo cumple con una doble función; De carnes para dentro es un proyecto arquitectónico, una aventura vivencial, participativa, comunal y por poco bacanal. “Redefinir el uso impuesto a los espacios” dijo Vero la Belle. Pues se cogió una oficina industrial y se le escupió a la definición predicha.

La vida compartida, hasta el orgasmo o la bofetada; el llanto y su consecuente risa; La experiencia fluctuante, viajando de boca a oreja; las diferentes edades ante la mirada de otros tantos que crecen intentando deshilachar la vida, para llegar a una posible comprensión. “la magia se da cuando dos personas se comunican. Se esconde en el intento de entender”, escuchó Ana Luna en una película que la dejó noqueada.

¡Pero de piel para fuera!.. Vestiario no es una casa, aunque sí puede llegar a ser un hogar. Para el resto de ciudadanos que ven desde fuera un edificio industrial, en el que en el tercer piso cuelgan cortinas de diferentes procedencias, Vestiario se convierte (y esta es su segunda función) en un proyecto cultural. Autogestionado claramente. Un espacio donde el creador pueda mostrar lo creado, y el espectador pueda disfrutar libremente de la obra presentada.

La facilidad para levantar una torre dentro de unos metros cuadrados, con miles de posibilidades. La necesidad de difundir cultura, de crear ritual, de celebrar una serie de actos que nos rodean y que cada vez se ven más astillados para dar la voz que dice: “ eh! Aquí estoy”. En Vestiario la cultura no llama la atención ante oídos sordos, sino que se reafirma en sí misma y regala a quien la acompaña. Ana, Arturo, Vero, Cris, Marina, Andrea,… se dejan las pupilas, las huellas dactilares, las suelas de los zapatos, la espina dorsal, las cuerdas vocales, la presión cerebral, el pelo en la ducha, la ropa entre ellos, el sueño… se dejan a ellos mismos para poder, así, coser una ficción posible (hay que decir que desde las ventanas de Vestiario no se ve la calle ¡se ve el cielo!), Una posible realidad abierta, durante lo que dure el acto, a quién quiera creer en lo que allí sucede.

Hay que subrayar, a sangre, que esta segunda careta de Vestiario (y si me pones, la primera también) no sería posible sin todos y todas aquellas voces que vienen a hablar alto, aquellos pares de pies que piensan en bailar, esas bocas que fuman y beben y sonrien, las manos que aplauden. Sin todos los órganos, que se asoman a las entrañas de Vestiario, este cuerpo sería sólo piel. Y nada más.

Y se quiere que todo, todo, el mundo, que todo el mundo tenga la mismas posibilidades; esté o no rapado; tenga mucho o poco dinero; mejor o peor educación, más o menos idea; apruebe o suspenda. La cultura y la vida no la hace nadie. La hacemos todos. Y Vestiario se reafirma en ser un espacio de convivencia. Tu etiqueta en el perchero. Dentro ponte lo que quieras.

Entra, disfruta, valora, aporta.

Firmado:

Unervio Cranealde Vestiario.

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